viernes, agosto 24, 2007

La crónica del perrita perdida...

¡Mis aventureros! En estas lluviosas tardes que nos dejó el huracán Dean en toda la ciudad ocurren cosas divertidas, graciosas o dramáticas y hoy viernes por la tarde, acompañada de mi mamá, nos tocó presenciar algo que a cualquier persona amante de los animales le partiría el corazón en dos.


Veníamos circulando por una calle empedrada cercana a Mundo E, cuando de la nada y de repente apareció una perrita corriendo, era blanca de raza French Poodle. Parecía como de dos meses o tres cuando mucho y llevaba su correa azul, un collar negro y un suéter de algodón gris claro.

Parecía que se le escapó a quien la estaba paseando y correteaba nerviosa por la calle, a mi mamá y a mí nos dio mucha ternura y miedo que la fueran a atropellar, así que de plano nos orillamos y me bajé para agarrarla por la correa.

Me acerqué con precaución, pues no sabía si el animalito que estaba bastante asustado podría morderme, pero hasta eso se tranquilizó, se dejó agarrar de la correa y le acaricié la cabecita para calmarla. Con todo y que estaba lloviznando, me puse a caminar en la callecita, buscando al posible dueño de la perrita, que ya estaba más calmada y caminaba a mi lado, olisqueando todo.

No pude encontrar a sus dueños y en la calle donde veníamos circulando habían varios negocios, tienditas y carpinterías, así que le pregunté a los tenderos que si sabían de quién era la perrita. Todos me dijeron que no, pero un tendero me dijo que por qué no dejaba amarrada a la perrita en la entrada de la tienda y que ahi seguramente su dueño la vería, pues quedaba justo enfrente de la callecita de donde nos había salido.

Me partió el alma dejarla ahí sola, pero no podía traérmela a la casa pues no tenía placa con su nombre o identificación y a lo mejor ahí en la tiendita tendría más suerte de que la encontrara su dueño.

La dejamos ahi amarrada, se quedó quietecita, mirándome con cara de incredulidad y meneándo el rabito, tuve que subirme al coche rápido para no voltearla a ver y sentir feo por dejarla ahí.

Espero que su dueño la encuentre y que regrese a su casa sana y salva.

¿Cómo ven? A mi que me encantan los animales, me da mucha tristeza verlos perdidos o heridos, asi que creo que hice mi buena obra del día, dejándola en un lugar seco, donde no pueden atropellarla y que lo más probable es que su dueño vaya por ella ahí.

Los dejo por hoy, que tengan un excelente fin de semana, ya regresaré para contarles más crónicas de esta loca jungla de asfalto a la que llamamos casa.

¡Hasta el próximo post!

1 comentario:

the lines on my face dijo...

pobre perrita, aunque fuera french, pero pues bueno, así les pasa también cuando se ponen de latosos y desobedientes, de seguro sus dueños la encontraron, no te preocupes.
ya estoy de regreso en el df, a ver si mañana te hablo por tel.
cuídate
;)